Ante la cantidad de patrañas, memeces, necedades, farsas y calumnias de algunos medios de comunicación sobre la campaña que lanza el Consejo de la Juventud y el Instituto de la Mujer extremeños, no me queda más remedio que izar mi ánimo cual una bandera en defensa de los beneficios de la masturbación o autoestimulación o autoerotismo o lo que ustedes quieran.En todas las referencias loables en materia de educación Afectivo-Sexual, un apartado básico es el tratamiento saludable, tanto físico como psicológico, del autosexo. Esta práctica, tan antigua como el ser humano, tan animal y mamífero, tan sana y positiva para nuestra organismo, nunca se ha escapado de un aluvión de mitos, falsas creencias y otras barbarides, procedente del integrismo cristiano, que ofrece la idea de la sexualidad vinculada a la reproducción (esa clase se la dieron a los sacerdotes y monjas de la iglesia católica??), e inventando todo un "rosario" de problemas para quien ose practicar esta conducta endemoniada.
Te sale acné, se seca el cerebro, es una enfermedad mental convulsiva, ensucia el alma, etc. ¿Olvidaron de donde procede la denominación de "onanismo"?
Afortunadamente, el movimiento científico, médico y psicológico, ha permitida desmitificar esta natural conducta, que aparece en los primeros meses de vida de forma inconsciente y de forma clave para el posterior desarrollo sexual del niño o de la niña, crucial debido a que ahí se instala nuestra relación con el placer que nos puede reglaar nuestros propios genitales.
Masturbarse es bueno. Y muy bueno porque:
- Ayuda a conocernos mejor
- Ejercitamos la musculatura pélvica
- Nos sentimos bien
- Aumenta resistencia a adquirir infecciones
- Beneficia a la salud de la próstata
- Alivia el dolor menstrual
- Alivia el estrés
- Se segregan endorfinas
- Mejora el control sobre el orgasmo
- Enriquece la relación sexual
- No contagia enfermedades ni hay riesgo de embarazo no deseado.
¿A quién demonios se le ocurrió la idea de lapidar semejante conducta saludable?
Lo de siempre, la moral integrista cristiana, la doble moral de la derecha, que no se metan en el terreno que no les pertenece.
Ojalá existieran muchas más campañas de este tipo.
Señores moralistas, déjenme a mí y a mi clítoris en paz. Amén





