viernes 26 de agosto de 2011

CON LAS PILAS CARGADAS



A pesar del bullicio en las calles de andantes en chanclas y calcetines, a pesar de la “des-rutina” obligada y de las noticias amarillentas que martillean nuestros cerebros, he recargado las pilas, y no sabéis cómo.




Generar ideas y proyectar hacia un futuro próximo se está convirtiendo en mi principal alimento, el cual comparto con generosidad y sin descanso. Pero ese cansancio no cansa, no desgasta, sino que te hace mover más rápido y mejor.




En unos días, he comprendido cómo optimizar las energías, saborear los minitriunfos conseguidos, y posponer de forma cobarde lo que no me gusta. Me lo permito.




Ante el panorama grisáceo que se nos alumbra, no hay otra que aplicar una perspectiva positiva, como fórmula de escape, que a la vez es una oportunidad para el cambio, en todos los sentidos.




La vuelta al cole, sin melancolías postvacacionales y sin libreta o mochila nueva. Pero con las pilas cargadas, y cómo.