Los resultados electorales son lo suficientemente alarmantes para que se exija un serio y profundo debate en el PSOE, aunque algunos dirigentes políticos locales y provinciales pretendan sortear sus responsabilidades depositándolas íntegramente en la crisis económica y en la gestión de los gobiernos, obviando el claro diferencial que se ha producido en las diferentes localidades, que va desde los que han obtenido mayorías absolutas a los que han perdido gran parte de la representatividad. En la misma medida que han asumido como propios los éxitos del pasado deben responsabilizarse de este fracaso.
Algunos militantes socialistas han manifestado sus opiniones con claridad y responsabilidad recibiendo unas respuestas miopes, descorazonadoras y hasta insultantes. La descalificación personal (“un tal Piniella”) y la exigencia de adhesión inquebrantable (“no puede referirse a mi que me he jugado el cuello defendiéndolo”) no son argumentos aceptables en el debate democrático. Matar al mensajero no puede ser la respuesta a las malas noticias. Exigir fidelidad en pago de viejos favores, refleja un concepto de la política más cercano a la solidaridad con el clan que a la defensa de los criterios de capacidad y mérito.
Aunque la derecha española se ha especializado en la técnica del ajusticiamiento político del adversario, con las “penas de titular y de banquillo”, los socialistas no podemos incorporar esas prácticas en nuestros debates, porque las ideas no son buenas o malas en función de la identidad de quienes las defiendan.
La defensa de un gestor público ha de asentarse en su valía, capacidad, solvencia y en la eficiencia de su trabajo y no en la fidelidad a sus mentores por encima de cualquier consideración y aún a costa de su independencia de criterio y de su libertad para expresarlo.
Los resultados electorales son elocuentes la respuesta política debe serlo también. El origen del desapego de los votantes socialistas hay que buscarlo no solo en el desempleo, también en los comportamientos de nuestros dirigentes, que parecen haber perdido la cercanía, la proximidad con un cuerpo social que no se siente representado adecuadamente.
3 comentarios:
Estoy completamente de acuerdo los ideales y las ideologías se deben defenderse en frío y con la cabeza,el corazón es impulso para grandes ocasiones,no necesitamos de nadie ajeno,ayuda o consejos somos nosotros los que tenemos que reflexionar.
Piniella me parece una persona ponderada y ecuánime creo que no merece descalificaciones.
Un saludo
Los que se descalifican son ellos mismos. Hacéis bién en salir, mas daño no le hacéis al partido, todo lo contrario, es lo que todos esperamos.Ellos ya se están buscando los huecos en Diputación .
Espero que Griñan esté pendiente de los que nombren para ser diputados y ponga orden.
Abrir vuestro grupo y pedir mas firmas. Somos muchos los dispuestos a darlas. Suerte compañera.
¿No hacen daño algunos de los que quieren ser diputados?.Peralta ha perdido votos y confianza, Cabañas pa que te voy a contar, Roman, no le valió el aviso de las anteriores elecciones, Pilar pa casita que llueve. Y a los demás los dejáis, habéis acertado sobre todo a Fernando. Pues si Cabañas, hay que premiar a los que sacan mas votos porque lo han trabajado y castigar a los que no lo han hecho. felicidades tati
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