He tenido conocimiento del escrito emitido por un grupo de socialistas descontentos y descontentas a través de la prensa escrita (frase dirigida para quien otorga responsabilidades). En este escrito, informan sobre la opinión contraria a la gestión de la dirección local del PSOE de Cádiz. Nada nuevo. Lo novedoso es que eligieran el día previo a la presentación de la candidatura de Marta Meléndez.
Soy una militante activa en los alrededores de la sede, sigo ejerciendo y pensando desde un socialismo crítico y mi identificación con los valores de izquierdas los tengo tan asimilados, que a veces me cuesta verlos donde deben estar: en las direcciones políticas, en las ejecutivas y en la gestión pública.
Soy partícipe de realizar la crítica cara a cara, en los espacios (por muy maniatados que estén) dirigidos a ello, como son las asambleas o reuniones sectoriales (que hay poquisimas, pero hay).
Ya hubo una vez que alcé la voz, con el apoyo de muchos compañeros y compañeras (y hubieran sido más si desde Madrid no nos hubieran impugnado injustamente el censo). Fue un intento de impulso del cambio. Y se quedó en el intento: mi falta de experiencia en la dura negociación, malintencionadas estrategias de supuestos apoyos, antipatías personales (y un poco patológicas) y una asamblea muy pero que muy controlada. Eso si, fue una experiencia de lo más enriquecedora y me ayudó a conocer las tripas de mi partido como nunca. Por supuesto aquello tuvo sus consecuencias y secuelas; la toma de posesión de una gestión caduca y vacía de contenidos estratégicos y expertos, y el acercamiento de estómagos agradecidos.
Nada nuevo.
Con el tiempo, y los intentos de los sectores críticos a realizar un cambio se vuelven muy anecdóticos; no faltos de intereses ajenos al partido y de metodologías poco honrosas.
Nada nuevo.
En estos momentos, considero que hay que aceptar la situación. Han sido muchas las ocasiones acontecidas para haber intentado cambiar las cosas, entre todas las personas. Lanzar piedras hirientes sólo hace que empeoren las cosas. Las cartas están echadas...y las encuestan ya lo dicen todo.
Para que se me entienda mejor: este pesimismo que muestro es fruto del análisis del recorrido de la gestión de unos pocos años hasta ahora. No merece la pena calentar, despeinar o lanzar gritos...todo se quedará en el aire.
Los cambios han de ser contundentes, radicales (es decir, desde la raíz), desde arriba hasta abajo, vertical y horizontal...si no, no cambiará nada...sólo se dañará a la imagen del partido, que también es el mío. Y me duele.