Alejarse unos años de las directrices de la cúpula maniatada y atávica en la política te hace verla desde la tranquilidad, la objetividad, y lo más importante, desde el corazón. Cada vez más percibo cierto distanciamiento entre la ética y el compromiso ciudadano con la tradicional acción política. El exceso de atención a un punto fijo, a un objetivo ambicioso, suele desfigurar el horizonte y contaminar cada paso, abriendo instancias que facilitan al contrario el tiro de dardos.
Con los avances en democracia y en la igualdad de oportunidades, se hace más factible la inclusión de nuevos métodos que permitan la mejora continuada y revisión de si lo que se hace está bien o no.
El síntoma más importante que dice que una organización no está sana es el velo impuesto, las decisiones a puerta cerrada y la dedocracia.
Es absurdo que no se aprovechen los conocimientos en otras materias, perfectamente aplicables a cualquier organización democrática, y sin alterar sus estatutos ni sus objetivos. Se me ocurren muchas ideas, metodologías nuevas de actuación que permiten al menos, evaluar cada uno de los compromisos, cada idea, cada acción.
La metodología científica no solo sirve para informes, trabajos de universidad o estudios de consultoría.
A modo de ejemplo, además de todo un repertorio de ejercicios de autoevaluación, auditorias y consejos participativos "reales"; sería interesante la implantación de la metodología Investigación-Acción-Participación. Este método permite centrar el trabajo en los/as protegonistas, en este caso, la militancia y se lleva a cabo a través de la total y absoluta participación de sus integrantes, haciendo desaparecer las jerarquías y poniendo en valor cualquier idea válida. Además permite diagnosticar, realizar una fotografía exacta de la situación (ingrediente fundamental en mi agrupación local) para poder dibujar el mejor camino a seguir. Algunos de los elementos claves que plantea el IAP y son adaptables al dia a dia de un partido político son: existencia de una relación dialéctica entre el conocimiento y la acción, uso de técnicas que se adapten a la diversidad de ideas de la militancia, mezclar conocimientos expertos con sabores populares, establecer modelos de comunicación multidireccionales (y no de arriba-abajo), evaluación y seguimiento continuado, etc.
La voluntad de mejorar es una exqusitez hoy en día, por lo que puedo comprobar. La garantía de promocionar más cada vez se centran en unos indicadores totalmente ajenos a la eficacia en la política local.
Y como no estoy motivada (tb existen multitud de tecnicas de motivación a cargo de la dirección), y/o no encuentro lugar para realizar este tipo de propuestas, al menos en la actualidad, lo dejo por aqui, por si a alguien le interesa. Las ideas en políticas no se venden, se comparten.