
En los ultimos días, se han reconocido a 36 empresas con el distintivo de igualdad por parte del Estado. Desde la aprobación de la Ley de Igualdad, el panorama del contexto laboral ha sido centro de diana para la incorporación de medidas de acción positiva en materia de igualdad entre mujeres y hombres. Se sabe, que en las relaciones laborales existen multitud de indicadores que muestran las desigualdades que aun dividen, discriminan y fomentan la inequidad de derechos y oportunidades en nuestra sociedad.
Hay empresas que se lo han tomado en serio, y han comprobado cómo incorporando la perspectiva de género aumenta la productividad, mejora el clima laboral, disminuye la solicitud de bajas y cumplen con la normativa vigente en materia de igualdad.
Sin embargo, la mayoría de las empresas aún contienen una filosofía tradicional y machista en la gestión de recursos humanos, contribuyendo a la desigualdad salarial, impidiendo el acceso de mujeres a puestos de toma de decisiones, incumpliendo la normativa en los convenios colectivos, discriminando sutilmente por cuestiones relacionadas con la maternidad e ignorando las necesidades basadas en el género con respecto a los riesgos laborales (entro otros).
Hay que seguir luchando en el camino de la sensibilización, visualizar las garantías y las ventajas de tener conciencia del peso del género en la sociedad en general, y en el mercado laboral en particular, contribuir al principio de igualdad y especialmente, erradicando aquellas medidas que sean definidas como discriminatorias. Ya poseemos instrumentos para ello: programas nacionales y regionales de asesoramiento a empresas, subvenciones y ayudas para incorporar planes de igualdad, organismos de igualdad, leyes, manuales didácticos, etc.
Pero al tratarse de relaciones de poder y de modificar lo establecido, no sólo con distintivos y sensibilización se solventan las desigualdades. Seguimos hablando de transformación de mentalidades. Y para eso, unos ingredientes: RECURSOS, MOTIVACION, CONOCIMIENTO, ASESORAMIENTO EXPERTO, INTERES REAL Y PERSPECTIVA DE GÉNERO
Hay empresas que se lo han tomado en serio, y han comprobado cómo incorporando la perspectiva de género aumenta la productividad, mejora el clima laboral, disminuye la solicitud de bajas y cumplen con la normativa vigente en materia de igualdad.
Sin embargo, la mayoría de las empresas aún contienen una filosofía tradicional y machista en la gestión de recursos humanos, contribuyendo a la desigualdad salarial, impidiendo el acceso de mujeres a puestos de toma de decisiones, incumpliendo la normativa en los convenios colectivos, discriminando sutilmente por cuestiones relacionadas con la maternidad e ignorando las necesidades basadas en el género con respecto a los riesgos laborales (entro otros).
Hay que seguir luchando en el camino de la sensibilización, visualizar las garantías y las ventajas de tener conciencia del peso del género en la sociedad en general, y en el mercado laboral en particular, contribuir al principio de igualdad y especialmente, erradicando aquellas medidas que sean definidas como discriminatorias. Ya poseemos instrumentos para ello: programas nacionales y regionales de asesoramiento a empresas, subvenciones y ayudas para incorporar planes de igualdad, organismos de igualdad, leyes, manuales didácticos, etc.
Pero al tratarse de relaciones de poder y de modificar lo establecido, no sólo con distintivos y sensibilización se solventan las desigualdades. Seguimos hablando de transformación de mentalidades. Y para eso, unos ingredientes: RECURSOS, MOTIVACION, CONOCIMIENTO, ASESORAMIENTO EXPERTO, INTERES REAL Y PERSPECTIVA DE GÉNERO
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