Por un lado es preocupante las cifras de mujeres asesinadas a manos de sus parejas, ex-parejas...me da escalofríos. El número de denuncias y de mujeres que requieren apoyo psicológico, asistencia jurídica, órdenes de protección, etc. nos confirman que los recursos destinados a la erradicación de la violencia de género se destinan adecuadamente. Aunque siempre será insuficiente.
Sin embargo, no debemos bajar la atención a esta lacra social, a este producto machista y patriarcal, especialmente en los siguientes puntos.
- Las edades de inicio de una vida marcada por la violencia de género bajan. La mezcla de la ilusión de la igualdad (las personas jóvenes consideran que ya vivimos en una sociedad igualitaria) y los mitos como "a mi no me pasará nunca", "el amor puede con todo", "un poco de celos es muestra de que me quiere", etcétera, convierte a la población más joven en el centro de diana de los malos tratos.
- Las microviolencias, hechos desiguales que marcan la vida diaria, y que la sociedad patriarcal la inunda de detalles que la convierten en normalidad. Esta normalización es muy peligrosa.
- El movimiento neoliberal, conservador y religioso extremista que intenta tirar por tierra los avances, que interpretan a su antojo los datos, que critican a través de medios afines de una manera casposa y cruel y a esas políticas y medidas de erradicación y defensa de derechos de las mujeres.
- La desaparición de organismos de igualdad, que conlleva a la invisibilización de políticas de igualdad, reducción de recursos y un retroceso en los derechos de las mujeres.
Estos puntos se han de abarcar desde el movimiento feminista, la neutralidad que intentan mostrar los que se sienten heridos por el tambaleo del patriarcado sacan los dientes, y desde el feminismo debemos dar respuesta, gritar y poner caras coloradas a quienes desean confundir a la sociedad.
No es una cuestión ideológica, ni económica ni política. Se trata de conseguir que toda la ciudadanía rechace la violencia, que aisle y penalice al maltratador y que las víctimas se encuentren en esta sociedad apoyadas para poder caminar hacia la libertad.
4 comentarios:
Totalmente de acuerdo, esos puntos que describen son unos tópicos muy creíbles en esta sociedad actual. Miedo me da, pero creo que la juventud que viene por detrás, va a suponer un retroceso en todo el trabajo que se está haciendo, y eso que se les está trabajando desde el Instituto y en la escuela.
Y, ¿que tal legistando directa y duramente contra el maltrato? O ¿quizás es una medida tan directa que supondría un peligro para el chiringuito con el que tant@nt@s están mangando del bote?
(legislando, I meant)
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