lunes 26 de julio de 2010

EL NEGOCIO DE LA IGUALDAD


Trabajar en el mundo de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, además de ser un lujo al poner en práctica lo que siento y lo que pienso, es una acción aún muy necesaria en la actualidad. Sin embargo, son muchas las ocasiones en las que me siento ofendida, pues trabajar por la igualdad de género, no es un producto de mercado, sino algo en lo que se ha de creer.


Un plan de igualdad no es un papel con medidas cortadas de cualquier documento interesante encontrado en internet. Es una herramienta elaborada ad hoc, a partir de un diagnóstico realizado por personas expertas, que ha de ir dirigido a corregir desigualdades detectadas y/o mantener medidas que avancen en la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en una entidad.


La Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, es un regalo hacia la generación de instrumentos que luchen por esa igualdad real, promueve, obliga y sanciona... aunque las sanciones sean anecdóticas, algo es algo.


Y retomando mi ofensa, me ofende el instrusismo en este área, cualquiera NO puede formar en igualdad de género, ni cualquiera puede hacer un plan de igualdad. ¿Se sentirían tranquilos si le empastara una muela un taxista? ¿Sería profesional que una bióloga marina redactara un plan de prevención de riesgos laborales en cualquier empresa?.


La formación especializada en este campo es igual de importante que en cualquier otro. Sin embargo... ¿por qué no se vigila ? ¿por qué cualquiera puede dar formación en igualdad o elaborar un diagnóstico con perspectiva de género?


Por desgracia, me encuentro cada vez más con hombres y mujeres empresarios/as, que se hacen llamar feministas , que contribuyen a que la igualdad se convierta en un producto de moda. Y ahí se acaba la acción-reivindicación y comienza el negocio.


Y en mi opinión, no es tan difícil compaginarlo. Sólo hay que dejar la ambición económica a un lado.

4 comentarios:

Raúl Solís dijo...

Tati, totalmente de acuerdo contigo. En Cooperación Internacional para el Desarrollo ocurre lo mismo, cada vez menos, y a mi juicio ocurre en Género porque aún es muy nuevo y el Estado no se ha dotado de mecanismos de control para la actividad profesional, y por otra, al ser un tema nuevo, como te decía, es una campo abierto para pedir subvenciones, hacer planes, cursos, y etc...
Un besote.

Anónimo dijo...

Tatiana cuanta verdad en tus palabras,hay empresas en Andalucía
que monopolizan el sector lo hacen desde el mas puro interés mercantil,el cambio social que genera el trabajar educar y sensibilizar en igualdad a estas empresas no es su objetivo .Que trite,llevamos ya un tiempo trabajado el tema de manera altruista y seguimos poniendo la misma ilusión y ganas que el primer día creciendo con lo que recibo del alumnado e intentando hacerlos y hacerlas crecer de eso se trata,lo demás porca miseria

__MARÍA__ dijo...

Siempre ha habido empresarios que se las dan de "guays" con los derechos igualitarios que después a la hora de la verdad, tararí que te vi.
Como bien dices no es difícil de compaginar, pero lo malo es la práctica: en lo referente al bolsillo ya se sabe.
Hoy sigue existiendo desigualdad salarial en casi todas las empresas.
Queda mucho camino por recorrer.

Saludos

Anónimo dijo...

Que razon tienes. Mi hija ha recibido no hace mucho un curso que no tiene que ver nada con el tema, pero como dan género, el que se lo dió, leyó los documentos que llevaba. A continuacion , en las preguntas era un machista de ole, disimulandocontinuamente. Una verguenza. ¿En esto se gastan los dineros la Junta?. Vaya tela guapa