Mañana asisto a una boda de unos amigos, celebración llena de simbologías, muestras de afecto y también, manifestaciones sociales tradicionales.Siempre he pensado que el hecho de celebrar con los tuyos ese compromiso de amor, no se escapa de una serie de rituales, que ni los propios protagonistas son conscientes de ellos. He asistido a muchas bodas, incluso con mi rol de "sacerdote" civil en mis años de concejala, y tengo una gran cantidad de imágenes y vivencias en la memoria, que me hacen sentir ajena a todo ello.
Desde luego he experimentado momentos inolvidables: casar yo misma a personas muy muy queridas, tanto, que me impedía hablar con normalidad, ceremoniar la primera boda de chicas en Andalucía, disfrutar de un grupo de Blues en un chiringuito del Palmar, ver bailar al novio "I will survive" sobre una mesa, entrada de novios acompañado de la marcha nupcial tocada con pitos de carnaval, un sorteo de un kit de playa, una bailarina de danza del vientre, visionado de power point con la historia sentimental de los novios, etc. etc. etc.
A pesar que a las mujeres, cuando somos niñas, nos inundan la cabeza sobre todo tipo de detalles del "Día más especial de tu vida", en el que dejan injustamente en un segundo plano a la figura del novio, en que lo normal es gastarte un dineral en un vestido que sólo utilizarás un día, las tradiciones: algo azul, algo prestado...que los novios no se pueden ver antes de la boda, un sinfín de cuestiones encorsetadas que me animan a que me aleje de todo ello. y esto existe en multutid de culturas en todos los países de este planeta.
Y cuanto más pienso en mi "futura e hipotética boda", más bicho raro me siento.
Aprovecho la ocasión, para publicitar un estupendo negocio de una amiga, que facilita y economiza todos los embrollos, preocupaciones, falta de tiempo y disminuye los nervios ante tal acontecimiento:
