miércoles 28 de enero de 2009

tener alas


Tener alas y no volar puede ser debido a razones internas o externas. Los obstáculos externos son los más difíciles de erradicar, a no ser que seas una potencia mundial. Las barreras que habitan en nuestro interior suelen ser invisibles a nuestra consciencia y emiten una serie de reglas sin sentido e incontroladas que vuelven nuestro comportamiento, sentimientos y pensamientos, cárcel de nuestra propia persona. La labor de identificar dichos obstáculos sólo se consigue cuando estamos en paz con nosotros mismos, cuando respiramos la coherencia y caminamos hacia el objetivo que deseamos.
Esta reflexión no va dirigida a nadie en concreto ni en particular. Sólo os invito a volar.

Y un regalito de Pessoa

Para ser grande, sé entero. Nada

tuyo exageres o excluyas.

Sé todo en cada cosa.

Pon cuanto eres

en lo mínimo que hagas.

Así en cada lago la luna entera

brilla, porque alta vive.

martes 27 de enero de 2009

martes 13 de enero de 2009

DECIR LO QUE PIENSAS


Por determinadas circunstancias en las que no me apetece entrar, hay momentos en los que me pregunto a mi misma si la decisión tomada es la correcta. Indirectamente evalúo las ventajas, los inconvenientes, intento ampliar el horizonte de mi visión para poder predecir al menos una parte de lo que podría pasar en un futuro próximo. Intento ponerme en el lugar del otro o de la otra, para entrar en sus expectativas y actitudes con respecto la decisión tomada. Hago escalada en mis valores e intento colocarlos en su justa medida y dimensión, dependiendo de lo que me afecte, y del objetivo perseguido.
Estas actividades de reflexión, para quien me conoce, típicas mías, a veces me quitan el sueño. Y no precisamente por obrar mal, o con una intención dañina; simplemente a veces las personas ponemos límites a aquellas otras que en otro mundo, o, bueno, no es necesario inventarnos un mundo nuevo, en las que en otras circunstancias, en otro país, en otras condiciones sociales, saldría bastante mal parada.

El otro día escuchando en mi coche, camino del trabajo, un programa de Radio 3, leían parte de Alicia en el País de las Maravillas, una de mis historias preferidas, debido al tierno recuerdo de mi infancia, y a la capacidad imaginativa y de invitación a imaginar de su autor; relataban la parte en que Alicia se topa con el sombrero loco y la liebre, y ésta le dice algo así como: “deberías decir lo que piensas”, y Alicia le responde: “eso es lo que hago, al menos pienso lo que digo, que viene a ser lo mismo, ¿no?
De ninguna manera!


¿o no?

viernes 9 de enero de 2009

TRISTES NOTICIAS

Llegando del tanatorio y motivada por un articulo similar del blog de mi querido amigo Paco, quisiera hacer mención desde mi insignificante blog a mis compañeros de partido que han fallecido en estos días de estreno del nuevo año.
LLego con el calor de muchos compañeros y compañeras, que por desgracia, nos encontramos en contextos de duelo. Mi compañera Paqui, desapareció silenciosamente hace una semana. Luchadora socialista desde hace muchos años, persona sincera y una sobreviviente nata. Sus risas y su mirada amable pervivirán conmigo.
Y esta mañana me llega la triste noticia, otro golpe para la familia socialista, el compañero Pedro, militante de base destacado por su coherencia en las reivindicaciones, por su lucha y de forma más cercana, lider de barrio y por qué no decirlo por su tono de voz que nunca olvidaré.
El cura que dió el responso hace apenas una hora, en su discurso cristiano, afirmaba que la muerte es una transición a otra vida y que las personas no desaparecen por completo.
Soy atea activa, y mantengo millones de diferencias con la iglesia, sin embargo en este aspecto estoy de acuerdo. Ni Paqui, ni Pedro desaparecerán nunca de la memoria de nosotros y nosotras, sus voces, su trabajo y su compañerismo permanecerán allá donde exista una pizca de esencia socialista.

jueves 8 de enero de 2009

CUENTO POST NAVIDEÑO DE SUSTICO

Una cena en familia en Nochevieja. Todos los años lo mismo. El mantel rojo, la vajilla buena, el árbol de navidad, adornos en las ventanas y la familia con las mejores galas. Menos yo, que hoy no tenía ganas de dedicar tiempo en arreglarme. Para mí las noches de reunión familiar son de lo más desesperanzador. En noches como ésta intento aparentar normalidad y tranquilidad, aunque en mi interior rondan las ideas más extrañas. Ya hace tiempo que no tengo contacto con mis amigos, hace unos años que me siento demasiado bien en la soledad de mi piso, un piso que cada vez se me hace más grande, más espacioso, a pesar de sus 35 metros cuadrados; lo único asequible para el bolsillo de un vendedor de móviles. Por cierto, este año nuevo me deshago de él. Ya nadie me llama, con lo cual, la única utilidad que le encuentro es mirar la hora, y para recordarme que algún día tuve éxito, de forma paralela, también me recuerda que lo perdí.
Llegan mis padres acompañados por mis tres tías de la cocina, con muchísima comida. Canapés, pollo confitado, paté de foie, peras al vino tinto, lubina a la sal… Bromas, risas y discusiones. Todo normal. Menos el interior de mi mente.
Mientras mi tío me comenta no-se-qué de la bujía de su coche, comienzo a notar una extraña presencia a mi lado. Giro rápidamente la cara y noto un frío muy peculiar. Ese frío me ha acompañado algunas noches en casa; siempre pensé que entraba el viento por alguna rendija sin sellar. Pero la pereza y mis dificultades para mantenerme despierto durante las horas nocturnas, me han impedido levantarme del sofá o la cama a revisar y comprobar por dónde se cuela ese frío tan cortante, tan penetrante.
A pesar de la extrañeza de la temperatura y de ser consciente de que la presencia está ahí, sigo representando normalidad; como, bebo y fumo sin ganas. Creo que soy el único hombre de la tierra que fumo sin querer, solo por sentirme útil, que hago algo, que soy humano, y que poseo hábitos nocivos excesivamente normalizados. A mi no me hace daño. Sé que desde hace tiempo mi cuerpo está ajeno a cualquier enfermedad o afección. Tuve un accidente, donde mi novia murió, y donde resulté ileso ante el asombro de la doctora que me atendió. Infinidad de pruebas, algunas noches en observación y me enviaron para casa, sin ningún tipo de rasguño, a pesar de las dos vueltas de campana y 200 metros donde mi coche arrolló el quitamiedos de un puente en una carretera secundaria en la madrugada de una nochevieja como hoy.
Me levanto excusándome -Voy al baño, voy a echar la última meada del año- e intento sonreír ante mi familia, los cuales cuanto más los miro, más extraños y desconocidos me parecen. No se ríen, creo que no les gusto, me miran un instante, y siguen con la cena.
Ya en la intimidad del baño, cierro el pestillo y me echo agua a la cara y al cuello. De repente, vuelvo a notar la presencia y esta vez sí que me asusto.
- Por favor, déjame en paz. No sé qué demonios eres, déjame en paz, joder.
Cierro los ojos y noto como alguien respira a mi espalda, no noto nada en especial, sólo es una sensación diferente. Hasta que comienzo a oír un sonido real de respiración. Una respiración entrecortada, nerviosa, acompañada de pequeños quejidos.
- Vamos Ángel!! Que te pierdes las uvas!!!
Salí corriendo del cuarto de baño con el corazón acelerado. Me pierdo al intentar llegar al salón, y me dirijo a la cocina. Los pasillos se me convierten en laberintos, y hay una especie de niebla en la casa. Me siento más extraño que nunca. Ardo en deseos de descargar toda la energía que siento en mí. Esa respiración me ha puesto muy nervioso y necesito hacer algo para tranquilizarme

- …diez…once…y…doce….FELIZ 2018!!!

Volviendo por fin al comedor: - ¿Cómo?-pregunto nervioso y me tiemblan las piernas- ¿2018?
- ¿Qué te ocurre, Ángel, estás pálido? ¿Por qué nos preguntas eso?.
- ¡¡Pues claro que estamos en el 2018!!…¿estás de broma?
- Yo.. yo pensaba…joder, no entiendo nada. 2018-dije con asombro
- ¿Pero qué dices? ¿Qué te pasa?
- Os estáis quedando conmigo…
- ¿Qué has bebido, joder?
- Estas asustando a los niños, Ángel. Siéntate, ya te has perdido las uvas, al menos vamos a brindar con champán como una familia normal.
Vuelvo a notar la presencia y esta vez me susurra a mi oído derecho algo: “Enséñales el periódico que compraste esta mañana”
- Ehhhh, esperad, ya está bien con la bromita. Mirad!! El periódico de esta mañana. Fijaos: aquí pone 31 de Diciembre de 2008. Estamos en la Nochevieja del 2008 y mañana es el 1 de enero del 2009.
Toda mi familia me mira con cara de estupor. Mi sobrino pregunta insistentemente a su madre qué me pasa. Mi abuela se echa a llorar, mi madre se intenta distraer de la extraña situación extendiendo el mantel y mi padre se enciende un cigarro.

De nuevo, la presencia comienza a acercarse a mi oído. Me fijo en mi mano izquierda, nunca me había temblado así. Y en la derecha, dentro del bolsillo del pantalón, un cuchillo de cocina. Esta vez sí que noto pequeños soplos de aire que rebotan en mi tímpano tras cada palabra: ACABA CON ELLOS
Ahora todo tiene sentido.