martes 21 de abril de 2009

LOS CENTROS DE MENORES QUE VENDEN HUMO


Ayer note un escalofrío al escuchar la noticia, terrible, de una chica de 14 años que se suicida durante un traslado en un coche que se dirigía al Centro de Menores donde residía.

Ya hace meses que el desarrollo y gestión de centros de menores es objetivo del Defensor del Pueblo, el cual denunciaba irregularidades y cuestiones mucho más severas, como la existencia de malos tratos hacia chicos y chicas, que por diferentes razones, viven bajo un techo tutelado. Tutelas que correponden a la responsabilidad de las administraciones públicas y que se gestionan desde asociaciones y/o fundaciones de muy diverso tipo.

Conozco bastante bien el trabajo que se realiza en centros, y como ocurre con otras temáticas, hay de todo.

Me tranquiliza saber que responsables políticos se preocupan por la calidad de vida de estos menores, faltos de recursos, aunque creo que llega tarde. Desgraciadamente, soy conocedora de irregularidades desde hace tiempo, y, a pesar de la gran humanidad y profesionalidad de muchos trabajadores/as, que, con sueldos ínfimos, un horario imposible para una vida normal y falta de recursos económicos, llevan adelante las vidas de estos menores, e intentan buscar su complicidad, pues a pesar de ello, existen personas que lideran entidades sin animo de lucro de forma fraudulenta.

Personas con muchisimo animo de lucro, que desvia fondos públicos para cuestiones personales, y que son objeto de auditorías tan sistemáticas y simples como un capitulo de Barrio Sesamo. Personas que reciben subvenciones y ayudas de entidades estatales (ademas de las autonómicas) y que carecen de la sensibilidad, conocimiento y profesionalidad, pero eso sí, los contactos le sobran.

Estaréis pensando que hablo de alquien en concreto, es cierto. Evidentemente, y por fortuna, no todo el monte es orégano, y creo que estas personas indeseables son una excepción. Pero ahí están, contribuyendo a que el ejercicio de derechos, salud y calidad de vida de estos menores estén en peligro.

Abogo por un control exquisito en la gestión de estos centros, no sólo por la existencia de malos tratos, si no porque lleven un tratamiento psicológico adecuado cuando lo requieran por los/as profesionales pertinentes, que se adecúen los presupuestos a las actividades reales (abundan las memorias inventadas y magnificadas con campamentos de verano, excursiones, etc.), que los/as trabajadores/as posean medidas de seguridad ante cualquier altercado, y que los directores se hagan responsables de las incidencias, y no intenten escurrir el bulto o interponer denuncias para no ser objeto de supervisión burocrática.

3 comentarios:

Pablo Maza dijo...

si conoces algun caso de corrupción en un centro de menores, deberías ir a comisaría y denunciarlo. Pero tirar la piedra y esconder la mano, me parece poco acertado.

En cuanto al defensor del menor; mucho ruido y pocas nueces. Otro chupóptero más del estado que hace un informe cada seis meses y ya piensa que hace un buen trabajo.

Desde mi punto de vista el problema de los centros de menores es que conviven en el mismo espacio, jóvenes asesinos, macarras de barrio y atin kings con chavales que por circunstancias de la vida han cometido un error.

TATIANA SANCHEZ SIERRA dijo...

Estimado Pablo,
Informé en su momento a quien creí responsable de ello, y si no se sucedieron más avances, desconozco las razones.
Con respecto a lo que opinas sobre la convivencia de los centros, estoy totalmente de acuerdo.
Gracias por tu comentario

Carlo Zola dijo...

Felicidades por tocar este asunto que no nos llega a todos o con les que no tenemos relación de forma habitual. Esporadicamente alguna noticia por aquí, otra por allá, pocos medios, y los que hay muy escasos.
Es de valorar a todo el personal que trabaja con chavales que tienen o han tenido problemas a su corta edad.
Saludos.