martes, 17 de marzo de 2009

IRREALIDAD ECLESIÁSTICA



De nuevo, cuando surgen avances sociales progresistas que defienden los derechos humanos, los derechos de las mujeres, la iglesia se echa a temblar.
Ahora nos vienen con una campaña mohosa que comparan la protección del lince ibérico con la vida humana. A tocar la fibra sensiblera de aquellos y aquellas quienes predican con el ejemplo dual de la vida cristiana. Piden cárcel a aquellas mujeres que deciden interrumpir un embarazo no deseado. Me suena a aquellas experiencias que me han llegado a mis oidos de militante de la vida bajo la libertad, propios del franquismo rancio.
Por un lado pienso que se está haciendo bien cuando este poder económico y removedor de impurezas se levanta de sus tronos dorados para dirigir el pensamiento del pueblo, porque eso es un indicador de que las cosas se hacen bien, así de simple. Pero por otro lado, me apena la capacidad de confusión que posee este estamento.
Creo que deberían predicar con el ejemplo, y sería lógico que apostaran por aparecer en los juicios como testigos en los casos de pederastia (aqui si que hay corporativismo), y por dar lecciones de humanidad.
El Papa visita Africa, lugar donde evangelizan y promueven de manera activa la transmisión del VIH. ¿No es eso feroz y cruel?
La defensa de la vida ha de ser sincera, y no una pancarta intentando buscar la culpabilidad, ajenos a la vida real. Aunque eso no me asombra del poder eclesiástico, llevan siglos viviendo en una vida irreal o arreal, como ustedes prefieran llamarlo.

3 comentarios:

Jose Prada dijo...

Dan vergüenza, Dan Brown. Dan vergüenza los tipos estos, que solo me han gustado por "El nombre de la rosa". El simple hecho de que puedan proponer lo que proponen, hoy, en Marzo de 2009, y que no sean denunciados a las autoridades -o por las autoridades-, deja a las claras los cimientos retrógrados que sustentan nuestro gran pais, y que ni todo el lavado de cara progre de hoy día puede obviar.

Eva Tubío dijo...

el Papa debería conocer que los malos tratos a la infancia, a menudo, tienen que ver con los embarazos no deseados, con la maternidad adolescente, con el estrés de las familias con bajo poder adquisitivo, con las familias monoparentales, con la falta de educación en planificación familiar, etc...pero ni aún sentiría una mijita de comprensión, de compasión..hay que ser bien malo y bien ignorante para no entender el mal menor que en ocasiones es el aborto. Y ni que decir tiene el tema del preservativo en áfrica, pa juzgarlos, de verdad. Una verguenza.

Anónimo dijo...

Bibi, vive y deja vivir!!!
Viva la mujer que no te interrumpió voluntariamente tu vida durante su embarazo!!!
Viva la madre que te concibió!!!
Subhumano
En 1930, Alfred Rosenberg en Der Mythus des 20. Jahrhunderts utilizar el término Untermensh (subhumano) para referirse a aquellos que, supuestamente, se hallaban por debajo de lo humano. El término hizo fortuna y en 1933, una publicación de la SS titulada precisamente El subhumano cargó contra los judíos indicando que pertenecían a esa categoría. En 1942, la Oficina principal de la raza del III Reich distribuyó un panfleto titulado Der Untermensch (El subhumano).

El texto tuvo una tirada de 3.860.995 ejemplares en alemán y además se tradujo a otras catorce lenguas europeas más. En la obra se señalaba que “el subhumano, que biológicamente aparenta ser una creación de la naturaleza similar con manos, pies y una especie de cerebro, con ojos y una boca, es, sin embargo, una criatura completamente diferente”. A esas alturas, el método nacional-socialista resultaba obvio. Para emprender con éxito la gigantesca tarea de exterminar a millones de seres humanos, antes había que desproveerlos de su condición de tales. Apelando a la ciencia – una ciencia risible, dicho sea de paso, judíos, enfermos mentales, personas con dolencias irreversibles fueron clasificados como algo vivo, pero no humano. Una vez colocados en ese grupo, la tarea del exterminio masivo podía llevarse a cabo con total tranquilidad. Y, efectivamente, así fue. Comento todo esto no por el gusto de desplegar ante el lector algunos datos poco conocidos de la Historia del nacional-socialismo alemán, sino para indicar que estaba prácticamente convencido de que el concepto de subhumano había quedado confinado a las páginas más siniestras de la Historia hasta que esta semana tuve ocasión de escuchar a la ministra Aído afirmando que un feto era un ser vivo, pero no un ser humano como había dejado de manifiesto la ciencia. Si en vez de escuchar semejante dislate con acento andaluz lo hubiera oído en alemán, les doy mi palabra de honor de que hubiera puesto mi mano en el fuego porque acababa de pronunciarlas un convencido miembro del partido nacional-socialista obrero alemán (NSDAP). Si la ignorancia es una eximente – y resulta más que dudoso – quizá la ministra sea inocente, pero esa circunstancia no se puede aplicar a Ángel Gabilondo, el ministro de educación. Cualquier persona decente habría respondido que las palabras de la ministra son, como mínimo, una majadería. Pero, interrogado sobre ellas, el señor Gabilondo prefirió escudarse en la frivolidad para no descalificar a su más que objetable compañera de gabinete. Para ser sinceros, no sé cuál de las conductas me parece peor, si la de una ignorante que priva a seres inocentes de su carácter humano para legitimar que se los extermine en masa sin el menor escrúpulo de conciencia o la del profesor universitario que, encaramado a una poltrona ministerial, se inhibe con una gracieta de denunciar semejante barbaridad. En el III Reich, hubo idealistas, no pocas veces semianalfabetos, dispuestos a ejecutar cualquier orden que procediera de su Führer como una señal de progreso, pero tampoco faltaron sujetos con más instrucción, ascendidos a cátedras o ministerios, que se limitaron a mirar hacia otro lado al ver cómo se expulsaba a los judíos de sus trabajos y se preparaba a la población para el baño de sangre. Se puede discutir quién tuvo más culpa del genocidio, pero sus bases quedaron asentadas cuando alguien afirmó que algunos seres humanos eran subhumanos.