
Ayer estuve en La Línea de la Concepción, llevando a cabo una de mis actividades predilectas, dar conferencias sobre Educación Afectivo-sexual. En este caso era una acción dirigida a padres y madres, y de gran interés por ellos/as, debido a la cantidad de dudas que poseen en esta materia.
La verdad es que es una cuestión compleja, teniendo en cuenta que en la etapa de la adolescencia existen numerosos factores que muy dícilmente podemos controlar o supervisar como adultos y adultas.
Las principales preocupaciones que me trasmitieron, y que aprovecho en volcarlo aquí, fueron sobre los límites en la intimidad juvenil, las parejas de nuestros/as hijos e hijas, el masivo consumo de la píldora del día después y el diálogo sobre la sexualidad con ellos/as, así como la falta del uso del preservativo.
Mi labor fundamental fue centrarme en la promoción de la comunicación, escucha activa y el diálogo con los padres y madres en materia de sexualidad, de una forma sencilla, clara y sin atentar a la intimidad de los/as adolescentes. Aprovechar las ocasiones que nos brinda la vida cotidiana para debatir sobre el uso de métodos anticonceptivos, el riesgo de embarazo y transmisión de ETS, el respeto y la violencia de género en las parejas jóvenes, etc; en dichas ocasiones, que puede ser algún comentario sobre un compañero de clase, durante una película o noticia del telediario... hay muchas ocasiones que podemos aprovechar para intentar comprender la filosofía y las actitudes de nuestros hijos/as en relación a la sexualidad.
Un pilar básico es comprender que somos modelos de referencia, y que nuestra actitud ante la sexualidad y nuestra expresión de sentimientos y emociones son referenciales para nuestros menores.
En el área de prevención de embarazos y transmisión de ETS es vital inculcarles la relación de causa-efecto, que vean claro que depende de sus acciones el que tengan consecuencias negativas o no.
Siempre desde un punto de vista positivo, tener y fomentar una actitud positiva frente a una vida sexual saludable, respetando las diversidades y promocionando una actitud crítica frente a la masiva información que nos llega (de la Iglesia, Poderes Públicos, medios de comunicación, etc).
Es mi granito de arena en esta materia, que aún sigue siendo necesaria y determinante para cumpliar con los múltiples objetivos de la Educación Afectivo-Sexual: promocionar actitudes positivas y responsables, mejorar la calidad de vida (la sexualidad es el gran termómetro de nuestras vidas), prevenir embarazos y contagios de ETS, prevenir la violencia de género, coeducar, etc.


